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Parque de Petřín

Petřínské sady

Ubicado sobre una colina del pleno centro histórico, el parque de Petřín es el principal pulmón vegetal de la ciudad de Praga. Los huertos en flor durante el mes de abril, los colores rojos del otoño, las primeras nevadas del invierno ofrecen ambientes mágicos y románticos a uno de los lugares de paseo más apreciado por los praguenses.

Parque de Petřín en Praga. ©2009 - Dhípa Dás / www.PhotoPrague.net Parque de Petřín en Praga. ©2009 - Dhípa Dás / www.PhotoPrague.net

Hasta el siglo XVIII el parque estuvo plantados con vides, y no será hasta mediados del mismo siglo cuando esta verde de la ciudad se convirtió en parque público gracias a la iniciativa del Conde Chotek.  Desde entonces, es completamente accesible durante todo el año.

Visto desde su parte baja destaca en el parque el muro gótico que lo serpentea, el cual ha sido tradicionalmente llamado el « muro del hambre ». Esta fortificación antigua, edificada en el siglo XIV durante el reinado de Carlos IV, permitió contratar una mano de obra entonces amenazada de pauperización.

El funicular ( lanovka en checo ) es un medio muy original para subir hasta lo alto de la colina sin necesidad de llegar cansado a la cima. Inicialmente de propulsion hidráulica, el funicular fue electrificado en la década de 1930. El nos conduce hasta los magníficos rosales, la iglesia barroca de San Lorenzo y la « Torre Eiffel », una réplica miniatura de la torre parisina levantada en 1889. Los más valientes seran recompensados al subirla con una hermosa vista manorámica. En sus cercanías, otra atracción ha tenido exito en el público infantil durante más o menos un siglo: un laberinto de espejos (bludiště en checo) situado en el corazón de un edificio de arquitectura fantasista. Desde la parte alta de la colina se puede iniciar un agradable paseo que lo llevará hasta el convento de Strahov y su mirador.

Del otro lado del muro del hambre, nos encontramos en los jardines Kinsky, cuyo nombre proviene de la familia noble que fue propietaria de los mismos: acondicionados en un estilo romántico, ellos llevan hasta la villa del mismo nombre, donde se encuentra actualmente el museo etnográfico. En esta parte del jardín encontraremos un edificio de arquitectura interesante: la pequeña iglesia ortodoxa de San Miguel, completamente construida en madera y con tres campanarios tallados del mismo material. Ella fue transportada desde Ucrania en 1928 luego que el museo etnográfico la comprase.

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