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Praga y las bicicletas: una historia de amor prohibida

A pesar de contar con muchos rincones de verdura gracias a sus numerosos parques, la capital de la República Checa no tiene la misma relación con las bicicletas que sus hermanas europeas, Berlín o Ámsterdam.  Como prueba de ello, el alcalde de la ciudad acaba de anunciar la prohibición de utilizar vehículos de dos ruedas en el centro histórico de Praga entre las 10 y las 17 horas a partir del 1 de mayo de 2018: al parecer, las bicicletas causan más accidentes con peatones que los coches y los segways no respetan lo suficiente el código de la circulación. No obstante, es posible montar en bicicleta por Praga; los carriles-bici existen y se pueden realizar numerosas visitas utilizando este método de transporte.

La presencia de la bicicleta mejora

Montar en bicicleta en Praga no siempre es fácil. Las carreteras adoquinadas, el gran número de turistas o de coches que circulan cada día no les ponen las cosas más fáciles a los ciclistas. Sin embargo, en un país en el que la producción y la venta de bicicletas aumentan todos los años, la bicicleta tiene perfecta cabida. Las ciclovías se multiplican, especialmente, a lo largo del Moldava, y las bicicletas cada vez están más presentes en las calles. Por todas partes se desarrollan nuevas iniciativas como, en particular, el mes del trabajo en bicicleta o los sitios web colaborativos de cartografía de la ciudad que incluyen los carriles-bici existentes, en especial en este mapa o este sitio web.

Los checos ven la bicicleta más como un deporte que como un medio de transporte para la ciudad. Es por esto que son muchos los que salen a pasear en bicicleta por las zonas de campo próximas a Praga.

Porque se puede llegar muy lejos desde Praga en bicicleta

Como miembro de la Unión Europea, el país está atravesado por las rutas europeas de bicicletas. Estas largas rutas permiten desplazarse entre ciudades muy alejadas unas de otras, al tiempo que se recorren ciclovías de calidad. De esta forma, el itinerario ciclista n.º 4 (entre Kiev en Ucrania y Roscoff en Francia), el n.º 7 (entre Nordkap en Noruega y La Valeta en Malta) y el n.º 9 (entre Gdansk en Polonia y Pula en Croacia) pasan por Praga.

Sin embargo, no hay de qué preocuparse; existen muchas posibilidades para montar en bicicleta de manera más relajada, a la vez que se visita la ciudad de los cien campanarios.

Praga en bicicleta: dejémonos guiar

Habida cuenta de las dificultades antes enumeradas para desplazarse en bicicleta por Praga, es posible ir acompañado de un guía que sabrá mostrarnos la ciudad desde una nueva perspectiva.

Descubrimiento del centro de Praga en bicicleta

En tan solo 2:30 horas, el itinerario propuesto pasa por los principales monumentos de la capital checa. Entre la Casa Municipal, el imponente Teatro Nacional, la original arquitectura de la Casa Danzante o el Rudolfinum, no hay escasez de cosas que ver. Sobre todo, se trata de la oportunidad de descubrir Praga desde una perspectiva poco común y entrenarse para subir en bicicleta la pendiente en dirección al Castillo. Se dice, además, que la cerveza tiene un sabor especial cuando montamos en bicicleta... Aun así, hemos de tener cuidado; en la república Checa se aplica la política de tolerancia cero. El paseo termina con una bebida fría en la isla de Kampa, un tranquilo islote a dos pasos del muro de graffitis de John Lennon. Con la llegada inminente del buen tiempo, estaremos encantados de pedalear junto a nuestros clientes.

Paseo por la Praga desconocida en bici eléctrica

Como en numerosas ciudades, las bicicletas eléctricas también existen en Praga y son una bonita forma de descubrir la ciudad a dos ruedas, pero sin cansarse. Este paseo de 21 km se adapta tanto a los deportistas como a los que no lo son, tanto a las familias como a los seniors. Gracias a las bicicletas eléctricas, nuestros guías nos llevarán por lugares poco conocidos de la capital: un estadio desafectado, que resulta ser el más grande del mundo, una piscina abandonada, el centro de arte MeetFactory en el barrio de Smíchov y sus antiguos trenes que llevan años sin funcionar… Hay que darse prisa, ¡las plazas son limitadas!

Excursión en bici al castillo de Karlštejn

Existen al menos tres buenas razones para ir a Karlštejn en bicicleta: porque la ruta es plana, porque se trata de un castillo construido por Carlos IV (¡cómo no!); y porque hay que prepararse para las rutas europeas. El camino es muy fácil y recorre el itinerario A1 hasta este edificio. Nuestro guía estará encantado de mostrarnos este monumento, después de haber recorrido los 35 km que lo separan de Praga. La vuelta se hace en tren, después de la visita. Aún quedan plazas y para reservar podemos hacer clic aquí.

Conclusión: ¡vayamos juntos!

Praga en bicicleta es como una buena película de terror: siempre queremos más, aunque hayamos pasado miedo. No tan famosa como la cerveza, la bicicleta en Praga es un buen medio de descubrir la ciudad, con el cabello al viento.


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