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¿Dónde? Fuera del centro | Smíchov


Los jardines Kinský forman parte de un cinturón verde constituido por parques y jardines, y que va desde la calle Holečkova, en el barrio de Smíchov, pasando por la colina de Petřín, hasta las puertas del castillo de Praga.

Deben su nombre a la familia Kinský, que comenzó a adquirir a mediados del siglo XIX las fincas y viñedos situados en este lugar para edificar una residencia de verano rodeada por un gran parque.

Actualmente se puede ver no solo la mansión de los Kinský, sino también algunas edificaciones funcionales más antiguas (portería, cocheras). También pueden verse elementos decorativos originales (estanques, cascada, rocas, etc.) y otros añadidos con posterioridad, como por ejemplo la estatua de la actriz checa Hana Kvapilová o la estatua de león marino que adorna uno de los estanques.

Al entrar en los jardines, lo primero que vemos es el Muro del Hambre, que separa los jardines Kinský de los jardines de Petřín y del jardín Nebozízek. No obstante, este muro no fue erigido a petición de la familia Kinský, sino del emperador Carlos IV, para reforzar la fortificación de lo que entonces se llamaba la Ciudad Pequeña de Praga (la actual Malá Strana). Pero, ¿por qué se llama a esta fortificación el “Muro del Hambre”? La leyenda cuenta que el soberano mandó contratar para su construcción a gente pobre, de modo que este trabajo les permitiera sobrevivir a la hambruna existente entonces. No sabemos si la leyenda es cierta, pero este es el nombre que le quedó.

Entre las curiosidades que podemos ver en los jardines Kinský, citemos igualmente la iglesia de San Miguel, una pequeña iglesia ortodoxa totalmente construida con madera, desmontada y trasladada en los años 1920 desde la región de Rutenia subcarpática. Fue construida inicialmente en el siglo XVII y regalada por los rutenos que vivían en dicha región a Praga (su capital de entonces) como edificación popular representativa de sus tradiciones.

Resumiendo, se puede afirmar sin riesgo de exagerar que los jardines Kinský son un lugar especialmente pintoresco y romántico. Al igual que los otros lugares de Praga situados en un alto, ofrece unas bonitas vistas de la ciudad y del río que lo cruza. Además, en verano cuenta con unas agradables zonas con sombra, gracias a los arbustos y árboles grandes, y con frescor, junto a las cascadas y los distintos ornamentos acuáticos.



Nuestra sugerencia

Un buen plan es continuar el paseo hasta la torre observatorio de Petřín. Con tiempo despejado, puede verse no solo la capital checa en todo su esplendor, sino también las cumbres más altas de la sierra de Krkonoše, en la frontera checo-polaca.

Marek

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Zahrada Kinských Praha 5 – Smíchov

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